sábado, 13 de mayo de 2006
Publicado por NoeLrc @ 0:59
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Sacado del diario la vanguardia...
Autor: Quim monzó
21/04/06

"Ahora se ha sabido que el muchacho que el viernes de la semana pasada tuvo
un accidente de coche en Pontevedra y mató a cinco personas (incluida su
madre) tenía previsto examinarse ésta para obtener el carnet de conducir. Es
un detalle más - que no tiene carnet ya lo sabíamos-, al que hay que añadir
otro aún más interesante: el coche que provocó las cinco muertes - un
Hyundai Coupé- se lo había regalado precisamente su madre, aun sabiendo que
la ley no le permitía conducir, y fue ella también quien se lo llevó hasta
su lugar de trabajo, para que él pudiese llevarlo de vuelta.

Visto desde la perspectiva humana podríamos preguntarnos qué madre en su
sano juicio le regala a su hijo un Hyundai Coupé para que lo conduzca sin
haber aún superado las pruebas que demuestran que es capaz de ponerse tras
el volante con un mínimo de seguridad. Podríamos detallar que la feliz
progenitora ya está en el otro mundo y, sin temor alguno a resultar
macabros, decir que se lo buscó. Podríamos asimismo lamentar que los otros
cuatro muertos, sin tener ninguna culpa, también estén ya criando malvas o
convertidos en cenizas. Pero no lo haremos porque no estamos hablando de
humanos, sino de *otra cosa*.Hay por ahí - rodeándonos, conviviendo con
nosotros- un submundo de androides con los chips mentales mal conectados.
Nos los cruzamos en la calle, nos apretujamos con ellos cuando cogemos el
metro o el autobús, y a veces rozamos su brazo en el supermercado al alargar
nosotros el nuestro para coger del estante un paquete de arroz o una lata de
sardinas. Visten normal - con traje y camisa, con blusa y falda o con
chándal lolailo y una cadena al cuello- y hasta tal punto parecen humanos
que incluso ellos han acabado por creer que lo son.

Pero no es así. Son muchas y variadas las situaciones en las que se descubre
que la capacidad de razonar les resulta desconocida y, en cambio, tienen
desarrolladísima la baba de protección mutua que segregan unos sobre otros,
sobre todo cuando - con sus brumosas conexiones cerebrales- creen que un
extraño reprende a sus vástagos. En los androides, la comunión entre padres
e hijos adquiere dimensiones enfermizas. Por su inseguridad emocional -
fruto de su condición de máquinas- tienen el concepto de paternidad mal
entendido y suplen su incapacidad para educar a los hijos (porque ellos
mismos no fueron educados) con las ganas de demostrar al mundo cómo los
quieren. ¡Ay del profesor que suspenda al hijo de un androide, porque el
padre se presentará en la escuela y se liará a tortazos con él! ¿Cómo va a
suspender a su perla? A su perla se la aprueba y punto. No concibe que pueda
ser de otra forma. Por ese mismo motivo, ¿que necesidad tiene su perla de
aprobar teórica y práctica antes de ponerse al volante del Hyundai Coupé que
le regala y matar a cinco personas?

A propósito de *¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?*,en una difunta
web de literatura fantástica Rafael Martín escribió hace unos años: "Frente
a los humanos, los androides son incapaces de sentir la vida ajena como un
sentimiento propio, al no ser conscientes de la propia limitación física y
temporal de la existencia y así no pueden entender el sufrimiento del vivir
y su final en la muerte". Exactamente como en el caso que nos ocupa."
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